El equipo

Os presentamos al equipo de Burros Jupa Bogajo

Jesús del Arco Bravo, conocido en la comarca como Chuchi de Bogajo, tuvo un sueño hace 30 años. Con poco más de veinte decidió volver al pueblo donde había nacido y vivido hasta los diez años: Bogajo. Su sueño era vivir de otra manera, vivir como habían vivido su padre, su madre y tantos otros y otras. Cerca de la naturaleza, entre las encinas, bajo los milanos y rodeado de una cultura popular viva. 

Primero fueron las ovejas y el queso artesano. Ovejas churras de las que nacieron los Quesos Del Arco Hernández. Un producto que ha llegado a ganar medallas en certámenes internacionales y que sobre todo refleja que para hacer las cosas bien no se debe renunciar a cuidar aquello que las hace posibles.

Pero el sueño de Chuchi era un sueño integral. Era una visión ética y estética. Era el sueño de mostrar que en un rincón del oeste de Salamanca se podía llevar una vida rica si no se dejaban morir las tradiciones culturales que dignificaban una tierra que se quedaba vacía. A través de grupos folklóricos se empapó de esa cultura popular. Buscó las últimas huellas de los bailes charros para conservarlos, para evitar que se perdieran con aquellos aún capaces de dominar los pasos. Aprendiendo de los mayores, captando sus esencias, se ocupó después él mismo de enseñar lo aprendido. Profesor de baile, dispuesto a reclutar a cuanto interesado e interesada quisiera dejarse envolver por la gaita y el tamboril, las castañuelas le llevaron a participar en Europalia 85, el gran festival de la cultura española celebrado en Bélgica entre septiembre y diciembre de 1985. 

Además del baile, se ha entregado con generosidad y compromiso a recuperar fiestas perdidas, como Las Madrinas, y trabajos olvidados, como la trilla; pero también a señalizar rutas singulares por parajes abandonados del río Yeltes. Un inconformista que predica con el ejemplo. Propaganda por el hecho. Coleccionista de todo lo que alguna vez formó parte de la vida de la comarca y cuyo destino parece ser evaporarse en el aire.

La labor conservadora de Chuchi con la riqueza cultural y las fiestas tradicionales, su recuperación del baile y los productos artesanos, le han hecho célebre en toda la comarca del Abadengo. Es conocido, querido y demandado desde Portugal a Vitigudino, desde la Ribera del Duero a la sierra de Francia. Desde hace treinta años aprende y enseña usos y nombres de la flora y la fauna autóctona a todo aquel o aquella que tiene la suerte de pasear con él por la dehesa.

La España rural se queda sin gente y todo el mundo dice que algo hay que hacer. Chuchi lleva treinta años haciendo. Treinta años luchando por un sueño a pesar de las dificultades y la falta de ayuda. Nadie es profeta en su tierra. Pero el sueño no se olvida, porque las posibilidades siguen ahí. 

Su sensibilidad y visión de conjunto le hicieron reparar en otra especie que, como la cultura popular, estuvo un día muy arraigada en la zona y hoy está casi desaparecida: los burros. Desde entonces se ha dedicado a criarlos, cuidarlos y defenderlos del paso del tiempo. Ahora tiene un gran familia de burros felices que integrar en su sueño.

Su creatividad solo es comparable con su tenacidad. El sueño de vivir de otra manera, más justa y más libre, se ha convertido en una lucha por mantener viva una comarca. Su proyecto pasa ahora por ofrecer, junto a Carol, paseos por caminos entre encinas y bajo el vuelo de los milanos. Se llama JUPA.  Es una palabra que en el oeste de Salamanca significa un “gran esfuerzo”. También recoge las iniciales de sus hijos: Julio y Pablo.

Carolina Martín Cortijo, Carol, como todos la conocemos, es la otra mitad de este proyecto. La vida de Carol siempre ha estado vinculada a la naturaleza y su pasión por el mundo natural y por los animales le ha movido siempre en todos los momentos decisivos de su vida.

Ecologista convencida, fiel a sus principios, amante de los animales y del campo, pajarera de corazón, feminista 100%, defensora del lobo y comprometida con las injusticias ecológicas, luchadora por conseguir todo aquello que se propone, activista consecuente con sus ideas, comunicadora nata, emprendedora entusiasta e incombustible. Esa es Carol.

Siempre quiso estudiar algo relacionado con los animales y finalmente se decidió por la Biología en la Universidad de Salamanca. Formó parte activa del “Colectivo bellotero” y mientras estudiaba, realizó diversos proyectos relacionados con la educación ambiental en municipios de la provincia de Salamanca. Trabajadora incansable, realiza además diversos trabajos en otras áreas relacionadas con el medio natural como técnico de medio ambiente y educadora ambiental.

Participa activamente como activista en Ecologistas en Acción desde 1999, participando en campañas de sensibilización, denuncias públicas, elborando informes y dando charlas o participando en cursos de formación.

Desde 2009 coordina el Albergue y centro de Educación Ambiental “La Cabañuela” en Monleras (Salamanca), organizando actividades de educación ambiental, cursos de formación, jornadas, etc. Apostando por la vida en el campo y la calidad de vida decide construir su propia casa ecológica y sostenible con materiales de bajo impacto ambiental (paja, madera, corcho, cal y serrín). Como guía de la naturaleza especializada en aves, crea la empresa PetiRed Natura y realiza rutas ornitológicas guiadas en las Arribes del Duero (www.petirednatura.wordpress.com).

Polifacética e inquieta, participa también en el libro “Espejo lobo” de Concha López Llamas, que se publica en 2018.

Conoce a Chuchi hace unos 5 años y juntos crean el proyecto Burros Jupa Bogajo y esperan que disfrutéis de estos bellos animales tanto como ellos lo hacen. ¿A qué estás esperando para conocerles?

Hola, soy Rucio, parte del equipo. Soy hermano de Luna, hijo de Moni. Soy muy cariñoso, me encantan los achuchones, muy listo aunque un poco desconfiado con las cosas nuevas. No me gustan las alcantarillas. De pequeño me subían 3 niños encima y me encargaba de bajarles hasta al río, me sabía el camino de memoria. Mi nombre es por el color gris de mi pelo, antes se llamaba así a los burros grises en Bogajo.

Me llamo Rubio, aunque no lo parezca ahora, de pequeño era muy rubiales. Soy el más pequeño de los adultos. Soy muy fuerte y valiente, un tirador nato. De buchito me bajaron al río y mientras se bañaban me dediqué a comerles el bocadillo de chocolate y les dejé media naranja mordida.

Soy Luna, la jefaza del equipo Jupa Bogajo, una lideresa total. Soy Hija de Moni y tengo 9 años. He parido ya 3 veces y me considero una mamá de categoría. Soy algo tímida y reservada, extraño un poco los ambientes nuevos aunque si me tratas con cariño y me explicas las cosas…sin problemas. Eso sí, no me lleves a un huerto porque soy aficionado a pisar fresas y comerme las berzas.

Me llamo Luno, soy hijo de Luna claro y además es que nos parecemos, mi padre se llamaba Moro. Soy muy jóven y eso me hace aún desconfiar un poco de todo. Soy Muy trabajador y me encanta pasear con el carro. Soy fuerte.

Me llamo Solo. Tengo 10 años, soy el más mayor, quizás por eso dicen que soy un amor de burro. Nací en la Dehesa Boyal del pueblo los días antes de San Miguel y estuve casi 10 días escondido solo, no quería ver a nadie, de ahí mi nombre. Mi madre se llamaba Estrella y era hija de Moni, o sea que soy sobrino de Luna, la lideresa y me siento seguro a su lado.

Oreja! así me llamo. Soy hermano pequeño de Solo y sin embargo soy mucho más mandón que él. Cuando nací, mi padre me mordió una oreja porque ser un macho y tuvieron que separarnos y curarme mucho y la oreja se quedó así. Dicen de mi que soy líder, que soy valiente y que soy muy listo…y me lo creo.

Os esperamos!